La
Torta de la Serena es un producto de elaboración
totalmente artesanal se siguen los métodos más
tradicionales desde los tiempos remotos. Siempre se ha
caracterizado por su escasez.
Éste es uno de los quesos más peculiares
de los existentes en España, con un sabor, textura
y aroma muy característico, está elaborada
con leche cruda de oveja merina.
Una deformación primaveril saca de este producto
lo mejor de sí mismo, lo más conocido y
lo más sabroso. Este queso es blando, fino, de
color marfileño céreo, pudiendo presentar
ojos pequeños y brillantes. Los quesos de La Serena
están recubiertos por una corteza semidura, de
color entre amarillo y ocre, con caras lisas o con la
impronta de la pleita o cincho de esparto.
En primavera, y a veces en invierno, cuando el
tiempo es frío o lluvioso, algunos de
los ejemplares tienden a deformarse y achatarse, desarrollando
algunas grietas en las caras, mientras el interior se
reblandece hasta el punto de desparramarse casi licuado.
Son las famosas tortas, que se valoran y aprecian más
que el propio queso, aunque deben consumirse en un plazo
muy corto.
HISTORIA DEL PRODUCTO El queso de La Serena es
uno de los grandes avales de Extremadura, la oveja merina
de La Serena es la responsable de darnos esta exquisitez
al paladar.
Su explotación es frecuente para aprovechar
sus tres productos: lana, carne y leche. Su corto período
de lactancia, unido a su baja aptitud lechera, confieren
a su leche una extraordinaria calidad nutritiva, al tiempo
que un alto coste económico. Su elevado extracto
seco, así como su contenido graso, resultan óptimos
para la elaboración del queso.
PROCESO DE FABRICACION El primer paso es el cuajado de
la leche, fase imprescindible en la que hay que conseguir
la unión de la proteína más abundante
de la leche, la caseína, que forma una solución
coloidal en el suero. Este proceso es relativamente fácil
gracias a la acción del cuajo, que en el caso del
queso de La Serena es aportado por una maceración
de flores desecadas del cardo silvestre, la yerbacuajo
para los pastores.
Se
trata de un método tradicional: se parte de leche
cruda, como en la mayoría de quesos de alta calidad,
y el proceso requiere más de una hora para obtener
una cuajada compacta. El pastor comprueba su punto clavando
en ella un palo de olivo con cuatro ramificaciones en
su extremo. Cuando se sostiene de pie es porque se ha
conseguido el punto óptimo. A continuación,
siguiendo el método tradicional, se usa una mesa
inclinada de madera, el expremijo, diseñada para
escurrir el suero, sobre la que se colocan los cinchos
circulares de esparto. En ellos se irá depositando
la cuajada y, a medida que vaya soltando el suero, el
pastor los irá cerrando para que alcancen altura.
Se salan por una cara y se espera al próximo ordeño,
en el que se salarán por la otra. Se esperan otras
doce horas para desmoldarlos y colocarlos en estanterías
de madera de pino o roble.
A los dos días, las piezas se descinchan
y es necesario girarlas diariamente. El queso continúa
su proceso de elaboración con la maduración,
a temperatura y humedad constantes.